Si llevas un tiempo haciendo CrossFit, seguramente estas dos letras han empezado a tener más importancia de la que tenían cuando llegaste al box.
RX.
Al principio probablemente ni sabías qué significaban. Mirabas la pizarra, escuchabas al coach explicar el entrenamiento y bastante tenías con recordar qué era un power clean, dónde tenías que colocarte o cuántas rondas había que hacer.
Pero pasa el tiempo. Mejoras. Empiezas a mover más kilos, realizas movimientos que hace unos meses parecían imposibles y, casi sin darte cuenta, aparece una nueva pregunta:
“¿Hoy puedo hacerlo RX?”
Y no hay absolutamente nada malo en querer hacerlo.
El problema empieza cuando confundimos hacer RX con entrenar mejor.
¿Qué significa realmente RX?

RX simplemente indica que has realizado el entrenamiento con los movimientos, cargas y estándares que estaban indicados como máximos. Nada más.
No es una medalla. No es un nivel que, una vez alcanzado, tengas que mantener para siempre. Y desde luego no determina si eres mejor o peor.
Puedes hacer RX un entrenamiento y escalar el siguiente.
De hecho, habrá ocasiones en las que escalar sea precisamente la decisión que te permita entrenar mejor.
Porque detrás de cada WOD debería existir un objetivo.
El entrenamiento tiene un objetivo
Imagina un entrenamiento de 10 minutos pensado para que mantengas un ritmo alto, con series relativamente cortas y pocas interrupciones.
En la pizarra aparecen 10 thrusters con 50/35 kg y 10 pull-ups.
Puedes mover 50 kg y puedes hacer pull-ups.
Técnicamente, puedes hacer RX.
Pero empiezas el entrenamiento y esos 10 thrusters se convierten en 4+3+3. Llegas a la barra de dominadas y haces 3, descansas, haces otras 2, vuelves a descansar…
El entrenamiento que debía ser rápido y fluido se convierte en una sucesión de pequeñas batallas contra cada serie.
Has hecho RX. Pero quizá no has hecho el entrenamiento que estaba programado.
Ahora imagina que utilizas 40 kg y haces 10 thrusters sin soltar la barra. Adaptas las dominadas para poder completar las series con pocas interrupciones y mantienes la intensidad durante los diez minutos.
Habrás escalado el entrenamiento, pero posiblemente habrás entendido mucho mejor su objetivo.
Escalar no significa hacerlo fácil
Esta es posiblemente una de las ideas que más cuesta entender.
Escalar un entrenamiento no consiste en quitar peso hasta que resulte cómodo.
Consiste en encontrar TU VERSIÓN del entrenamiento.
A veces significará bajar kilos. Otras veces reducir repeticiones. Cambiar un movimiento gimnástico. Acortar una distancia. Modificar una habilidad.
Y algunas veces el coach incluso puede proponerte algo que, sobre el papel, parece más sencillo pero consigue que entrenes muchísimo más duro.
Porque si una adaptación te permite moverte más rápido, descansar menos y mantener la intensidad prevista, posiblemente no estés haciendo una versión más fácil.
Estás haciendo tu versión correcta del entrenamiento para ti.
“Pero quiero progresar”
Y debes quererlo.
Queremos que llegue el día en el que esos 50 kg ya no sean un problema. Queremos que consigas tus primeros saltos dobles o tu primer muscle-up.
Pero no tenemos que demostrar que sabemos hacerlos cada vez que aparecen escritos en la pizarra.
Entrenar una habilidad y utilizarla dentro de un WOD no son exactamente lo mismo.
Quizá eres capaz de hacer dos toes to bar seguidos. Eso es fantástico. Significa que estamos avanzando.
Pero si el entrenamiento tiene series de 15 y necesitas dos minutos para completarlas, probablemente hoy no sea el momento de utilizarlos como movimiento principal del WOD.
Podemos trabajar esos toes to bar antes. Podemos practicar progresiones. Podemos desarrollar la fuerza que necesitas. Y cuando llegue el momento adecuado, los meteremos en el entrenamiento.
El progreso no desaparece porque hoy hayas escalado. De hecho, muchas veces ocurre justo lo contrario.
El RX también se puede alimentar del ego
Todos lo hemos hecho alguna vez.
Miramos la pizarra. Miramos el peso. Miramos de reojo lo que está montando el compañero de al lado.
“Bueno… voy a probar RX.”
A veces sale. Y otras veces, a los tres minutos, descubrimos que hemos firmado un mal contrato con una barra de 60 kilos.
No pasa nada. También aprendemos así.
Pero parte de madurar como atleta consiste en empezar a elegir nuestras cargas y movimientos no por lo que queremos demostrar, sino por lo que queremos entrenar.
Hay días para levantar pesado. Hay días para practicar habilidades. Hay días para hacer sufrir a la patata. Y hay días para bajar las revoluciones.
No necesitamos demostrar todo lo que sabemos hacer en cada sesión.
Entonces, ¿cuándo debería hacer RX?

No existe una fórmula perfecta.
Y quizá la pregunta más importante es: ¿Qué quiere entrenar hoy el coach con este WOD?
¿La versión RX me permitirá acercarme al estímulo que busca el entrenamiento?
Por eso merece la pena escuchar el briefing.
Cuando un coach dice que quiere rondas de dos minutos o que una barra debería poder hacerse unbroken no está rellenando minutos antes de darle al reloj.
Te está dando información para elegir correctamente tu entrenamiento.
El RX llegará
Si entrenas con constancia, trabajas tus debilidades y entiendes cuándo apretar y cuándo adaptar, probablemente cada vez podrás hacer más entrenamientos RX.
Pero curiosamente, cuanto más tiempo llevas entrenando, menos importancia suelen tener esas dos letras y empiezas a valorar otras cosas.
Moverte mejor. Ser más eficiente. Entender tus ritmos. Saber cuándo atacar. Terminar un entrenamiento sabiendo que has clavado exactamente lo que se buscaba.
Porque al final, el objetivo nunca fue escribir RX junto a tu resultado.
El objetivo era ser un poco mejor atleta cuando salieras del box de lo que eras cuando entraste.
Y para conseguirlo, algunos días tendrás que hacer RX y otros días tendrás que escalar.
Las dos forman parte del mismo camino.
José Carlos Martin Martel
#ForjandoAtletas



